Gabriel Alegria

Gabriel Alegria desglosa el jazz afroperuano

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Muchas veces los músicos pueden sentirse abrumados por una tarea que parece imposible: crear una voz musical única a la vez que se honren las tradiciones que los han precedido. Es algo difícil de balancear, pero de vez en cuando nos topamos con un músico que parece haberlo logrado casi sin esfuerzo.

El trompetista, compositor y director de orquesta Gabriel Alegria es uno de estos músicos. Alegria creció con un pie en su ciudad natal, Lima, Perú, y otro en Estados Unidos, por lo que se convirtió en un experto en forjarse una identidad en medio de fuertes tradiciones culturales. Esto transpira en su música: Alegria fundó el sexteto afroperuano en 2005 y desde entonces el grupo ha tenido una misión: crear un nuevo sonido a partir de una mezcla de influencias culturales.

“la tradición de la que viene esta música se remonta a tiempos coloniales, pero hubo un período en el que más o menos desapareció. No fue hasta la década de 1950 que se vio el primer renacimiento de la música afroperuana”.

Aún así, Alegria dice que la música que crea con su sexteto es algo nuevo. Como lo explicó cuando el director de 21CM, Mark Rabideau, tuvo la oportunidad de charlar con él en nuestros estudios, “nuestra marca, nuestro vocabulario que fusiona jazz y música afroperuana muy orgánicamente, solo ha existido durante los últimos 10 o 15 años”.

Eso se debe en gran parte al hecho que toda la música afroperuana es, de alguna manera, una reconstrucción. Según Alegria, “la tradición de la que viene esta música se remonta a tiempos coloniales, pero hubo un período en el que más o menos desapareció. No fue hasta la década de 1950 que se vio el primer renacimiento de la música afroperuana”. Ese renacimiento tuvo como material de referencia, principalmente, pinturas viejas de instrumentos y a lo que artistas peruanos como Victoria Santa Cruz se refieren como “memoria ancestral”.

Hoy, sin embargo, la música afroperuana tiene un perfil definido. Esto incluye el tipo de instrumentos usados (en particular los instrumentos de percusión sin pieles como el cajón, la cajita y la quijada de burro), así como sus ritmos rápidos y muy sincopados. Es gracias a artistas como Gabriel Alegria y los miembros de su sexteto que la música afroperuana sigue evolucionando y creando una presencia más global. Pero, volviendo a ese balance del que hablábamos, Alegria vuelve a llevar la conversación hacia su herencia cultural. “Estamos intentando reflejar nuestra comunidad, nuestra manera de vivir. Parecía natural que los que estábamos escuchando jazz y habíamos crecido escuchando música de la costa peruana viéramos que tenían una relación. Tienen una relación profunda. Es como si simplemente estuvieran esperando pasar”.

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